Politiqueos

 “Todos” coinciden en que la caída del paro es un “buen dato”. Y se quedan tan satisfechos, hipócritas.

Cuando eliminen del todo el Estatuto de los Trabajadores, la negociación colectiva y los convenios colectivos, se terminará el paro.

Los autónomos, pequeños y medianos empresarios no saldrán beneficiados porque caerá el consumo y las ventas, ellos también son víctimas. Aquí mandan las multinacionales. Volveremos al sistema esclavista del Imperio Romano.

Ánimo casta política corrupta al servicio de “los que mandan desde siempre”, lo estáis haciendo muy bien, ya falta poco… para ir al paro vosotros también.

Cuando el sistema no os necesite, por pasar de la democracia al fascismo, los políticos serán “antiproductivos” y también desaparecerán.

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puro, pero también entre ideología y Ciencia. La clase dominante perpetúa su supremacía administrando las ideologías políticas, y la clase política legitima su estatus social disfrazando esas ideologías partidistas en Ciencias Políticas.

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            La oferta de bienes es limitada, mientras que la demanda es infinita. En todo reparto, el fuerte quiere mayor cantidad en detrimento del más débil. El grupo fuerte no es forzosamente el más numeroso, sino el mejor organizado y con más recursos para influir, manejar o dirigir el poder político, que es el encargado de repartir los bienes públicos, y regular la elaboración y distribución de los bienes privados.

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puro, pero también entre ideología y Ciencia. La clase dominante perpetúa su supremacía administrando las ideologías políticas, y la clase política legitima su estatus social disfrazando esas ideologías partidistas en Ciencias Políticas.

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            La sociedad está en constante evolución y ebullición porque las generaciones nuevas empujan a las viejas hasta desplazarlas, pero también, porque los grupos fuertes presionan a los débiles. Aunque el mayor enemigo del ciudadano de a pie es, como decía Platón, la falta de conocimientos, o des-conocimientos.

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puro, pero también entre ideología y Ciencia. La clase dominante perpetúa su supremacía administrando las ideologías políticas, y la clase política legitima su estatus social disfrazando esas ideologías partidistas en Ciencias Políticas.

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            La política es una ciencia, y como tal, se sirve del método científico para descubrir e interrogar los fenómenos sociales, económicos y políticos de una sociedad. Para ello, el politólogo ha de ser objetivo y despojarse de sus pasiones, intereses e ideología. Meta difícil de alcanzar para todo mortal.

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puropero también entre ideología y Ciencia. La clase dominante perpetúa su supremacía administrando las ideologías políticas, y la clase política legitima su estatus social disfrazando esas ideologías partidistas en Ciencias Políticas.

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          Sr. Puigdemont, President de la Generalitat de Catalunya, apártate que no me dejas ver el sol, sólo quieres que vea tus sombras. El mundo avanza a pasos agigantados: EE.UU., Rusia y China se disputan la supremacía económica y militar que es la que determinará nuestro futuro, y al margen de la Unión Europea. Y tú mientras tanto “para atrás como los cangrejos”, queriendo volver al sistema feudal europeo. ¿A qué estás jugando? ¿En qué sería competitiva Cataluña en este mundo globalizado y al margen de la UE? ¿Cómo mantendrían los independentistas el estado de bienestar? Los cabecillas independentistas sois estafadores, estáis engañando al pueblo llano. ¿Para quién estáis trabajando? ¿Quién os paga? ¿No será que el futuro que queréis para Cataluña es ser un paraíso fiscal? Casi todas las élites de los Estados del primer mundo tienen su paraíso fiscal, menos la burguesía catalana… y española. Para este juego tan peligroso son necesarios muchos estómagos agradecidos, pero es requisito imprescindible que sean poco espabilados para no descubrir la trama.

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puropero también entre ideología y Ciencia. La clase dominante perpetúa su supremacía administrando las ideologías políticas, y la clase política legitima su estatus social disfrazando esas ideologías partidistas en Ciencias Políticas.

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El golpe de estado franquista de 1936 contra la República Española no fue espontáneo. El Gobierno republicano estaba al corriente del malestar creciente que había en el ejército y en las clases altas por los cambios legislativos que mermaban sus negocios y poderes tradicionales. Sin embargo cometió un gran fallo, no los controló de cerca porque nunca pensó que unirían sus fuerzas y se levantarían en armas contra el Gobierno legítimo de la República. Tampoco supo analizar y valorar la política internacional de la época, con lo cual, subestimó la beligerancia de la Alemania e Italia fascistas, y sobrevaloró la protección del Reino Unido y Francia. Y ese fallo, además de los muertos de la Guerra Civil, la represión y el hambre de la posguerra, aun lo estamos sufriendo hoy día porque todavía no estamos a la altura del bienestar de nuestros socios punteros europeos. Y con los independentistas de Catalunya, golpistas de la Constitución, pues nadie valora sus fuerzas ni las relaciona con la política internacional. Apelan a la democracia y al derecho a votar porque tarde o temprano están seguros de ganar el referéndum; para ello tienen su fábrica que cada año produce hornadas nuevas de nacionalistas, su sistema educativo. Ahora todos quieren cambiar la Constitución para que no se vayan. ¿Pero alguien les ha preguntado qué debería cambiar para que no se independicen? Y si se votase una Constitución Republicana, ¿también se irían? Si los independentistas están tan convencidos y decididos a convocar el referéndum al margen de la Constitución, ¿son suicidas o tienen apoyos externos, como los tuvieron los Carlistas en el S.XIX y Franco en el S.XX? ¿Y ese apoyo externo, a cambio de qué? Los Carlistas, si hubiesen ganado, habrían pagado a Inglaterra las armas que recibieron con carbón y hierro de las minas del norte. Franco envió barcos cargados de alimentos a Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que en España la gente moría de hambre. ¡De cuantas cosas hay que hablar sin tapujos!

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puropero también entre ideología y Ciencia. La clase dominante perpetúa su supremacía administrando las ideologías políticas, y la clase política legitima su estatus social disfrazando esas ideologías partidistas en Ciencias Políticas.

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Sr. Gabriel Rufián de Esquerra Republicana de Catalunya, usted se declara antimonárquico, y yo también lo soy. Usted se declara republicano, y yo también lo soy. Pero usted y yo somos diferentes, usted ha hecho de la política su profesión para vivir de ella, mientras que para mí la política es una herramienta para mejorar la vida de todos los ciudadanos y al margen de la cultura. Le propongo que vayamos juntos: luchemos para conseguir un referéndum en el cual todos los españoles votemos entre una España republicana u otra monárquica. Y además que la capital del Estado español sea Lucus Augusti, Augusta Emerita o Tarraco. ¿Estarías de acuerdo? Creo que no. No aceptarías porque el negocio que tú representas se iría al traste. Ahora vendrías con tu discurso fabricado, y aprendido de memoria, sobre el pueblo catalán y la nación catalana. En realidad, estás defendiendo tu supervivencia, que no es otra, que la de asegurar tu futuro en la política. De lo contrario, no serías rentable para la “causa de los negocios”, la llamada popularmente “causa nacionalista- independentista”, e inmediatamente serías reemplazado por otro peón.

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puro, pero también entre ideología y Ciencia. La clase dominante perpetúa su supremacía administrando las ideologías políticas, y la clase política legitima su estatus social disfrazando esas ideologías partidistas en Ciencias Políticas.

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             Lástima que una gran mayoría de políticos sólo trabaja por encargo y ahora toca defender los intereses de las multinacionales por encima del interés general. Con razón, al finalizar la vida política, el premio es un cargo honorífico y bien remunerado en una fundación o multinacional. Estos políticos son traidores y estafadores, venden los secretos del Estado para que los holdings económicos alteren las necesidades de la sociedad y condicionen las respuestas del Estado, para que se ajusten al negocio de esas empresas. Queda poco tiempo para cambiar demasiadas cosas.

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puro, porque siempre hay dudas sobre la objetividad de los resultados: el hombre investiga al hombre por encargo, para mejorar su vida o para empeorarla. Además, la Política es el instrumento de poder que domina todas las actividades y necesidades del ser humano, es la palanca codiciada de todo gran negocio lícito o ilícito. Por ella, se mata. Por tanto, en Política lo blanco puede disfrazarse de negro y viceversa también.

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            Cuando te sales un milímetro del guión impuesto por los neoliberales, dueños y señores de la Unión Europea, ninguna prensa escrita te publica el artículo. Pero como sólo soy aficionado en esto de escribir y tengo más moral que el Alcoyano, seguiré escribiendo aunque sólo sea para aliviar mi impotencia ante tanta injusticia del recorte. Y no hablo del recorte del gasto público que podría cambiar a largo plazo. Me refiero al recorte de los derechos sociales, económicos y políticos obtenidos por el sacrificio y lucha de varias generaciones. En sólo una década, todo se ha perdido. Cómo hemos educado a nuestros hijos, o cómo nos los han socializado, para que una gran mayoría de ellos, con más de 30 años aun vivan en casa, y su mayor preocupación sea pasar las pantallas de los juegos de la videoconsola. Inquietudes políticas, que no es otra cosa que la organización de la sociedad para que nuestro paso por la vida sea más llevadero, y la distribución de los derechos y deberes esté mejor repartida, pues NADA DE NADA.

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puro, porque siempre hay dudas sobre la objetividad de los resultados: el hombre investiga al hombre por encargo, para mejorar su vida o para empeorarla. Además, la Política es el instrumento de poder que domina todas las actividades y necesidades del ser humano, es la palanca codiciada de todo gran negocio lícito o ilícito. Por ella, se mata. Por tanto, en Política lo blanco puede disfrazarse de negro y viceversa también.

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            Nuestro Estado del Bienestar ya no está de moda, ahora lo rentable es la pseudodemocracia de los países emergentes y el totalitarismo chino. En estos países, las multinacionales imponen sus normas sobre materias primas y producción, y en la Unión Europea, sobre la libre entrada de manufacturas y la libre salida de capitales. Por el camino, tanto de ida como de vuelta, se minimizan los ingresos estatales…, el dinero se queda en los paraísos fiscales, los puertos piratas del S.XXI.

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puro, porque siempre hay dudas sobre la objetividad de los resultados: el hombre investiga al hombre por encargo, para mejorar su vida o para empeorarla. Además, la Política es el instrumento de poder que domina todas las actividades y necesidades del ser humano, es la palanca codiciada de todo gran negocio lícito o ilícito. Por ella, se mata. Por tanto, en Política lo blanco puede disfrazarse de negro y viceversa también.

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            Cuando hablamos de la máxima norma que permite la convivencia entre los ciudadanos de un país, los que piensan con la cabeza de arriba, piensan en una Constitución. Pero, para los muchos que piensan con la cabeza de abajo, es diferente: le dan más importancia a los símbolos. Y puesto que lo importante es la convivencia, pues los símbolos son de capital importancia.

              Imaginemos que la Constitución de 1978 hubiese recogido estos cambios:

1º.- Una bandera diferente a la franquista, pero también a la republicana.

2º.- Capital de España en Lucus, o Emérita, o Híspalis, o Carthago Nova, o Tarraco…

3º.- Nombre diferente a la Guardia Civil.

4º.- Un himno nacional nuevo que no recuerde ningún pasado y con letras de esperanza y de futuro.

            A veces, una mano de pintura es suficiente para detener el óxido del pasado. Seguro que esta España sería diferente y de todos.

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puro, porque siempre hay dudas sobre la objetividad de los resultados: el hombre investiga al hombre por encargo, para mejorar su vida o para empeorarla. Además, la Política es el instrumento de poder que domina todas las actividades y necesidades del ser humano, es la palanca codiciada de todo gran negocio lícito o ilícito. Por ella, se mata. Por tanto, en Política lo blanco puede disfrazarse de negro y viceversa también.

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            Últimamente y debido al pago de la deuda pública y privada por parte del Estado, hay recortes a todos los niveles. Los ayuntamientos no reciben las partidas económicas concertadas para llevar a cabo sus competencias de servicios públicos y sociales. Pues bien, qué tendrá el Poder, que ningún político con responsabilidades de gestión se atreve a levantar la voz contra los recortes. Y qué tendrá el Poder que todos quieren ganar ese Poder en las próximas elecciones, aunque sepan de antemano que fracasarán y no podrán cumplir con sus competencias y con sus promesas. EL PEOR ENEMIGO DE LA CLASE TRABAJADORA ES LA IGNORANCIA; Platón decía “falta de conocimientos” o “des-conocimientos”.

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puro, porque siempre hay dudas sobre la objetividad de los resultados: el hombre investiga al hombre por encargo, para mejorar su vida o para empeorarla. Además, la Política es el instrumento de poder que domina todas las actividades y necesidades del ser humano, es la palanca codiciada de todo gran negocio lícito o ilícito. Por ella, se mata. Por tanto, en Política lo blanco puede disfrazarse de negro y viceversa también.

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             ¿Alguien piensa que persiguiendo la venta de droga al menudeo se termina con ese gran negocio para unos cuantos y la muerte para millones? Pues el terrorismo es exactamente lo mismo. No se necesita recortes de libertades a los de abajo, porque el ciudadano aún tendría menos peso político en esta seudodemocracia. ¿Quiénes financian con miles de millones el Estado Islámico y Al Qaeda? Cuando a Occidente interesa sí sabe torpedear palacios presidenciales, o armar una contra, o invadir países, o devaluar monedas, o bloquear el comercio, o bloquear la venta de armas, o vender armas, o instalar dictadores, o instalar democracias sumisas… Psoe de mis amores, como juegan contigo, o cómo juegas tú con los socialistas. Neoliberales de mis pesadillas, como sabéis manipular la política para perpetuaros en el Poder, ahora globalizado. ¿No será, que esta aparente guerra de religiones y de civilizaciones del S.XXI, es más bien una guerra entre países ricos y países pobres, entre países explotadores y países explotados?

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puro, porque siempre hay dudas sobre la objetividad de los resultados: el hombre investiga al hombre por encargo, para mejorar su vida o para empeorarla. Además, la Política es el instrumento de poder que domina todas las actividades y necesidades del ser humano, es la palanca codiciada de todo gran negocio lícito o ilícito. Por ella, se mata. Por tanto, en Política lo blanco puede disfrazarse de negro y viceversa también.

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