Sr. Puigdemont, President de la Generalitat de Catalunya, apártate que no me dejas ver el sol, sólo quieres que vea tus sombras. El mundo avanza a pasos agigantados: EE.UU., Rusia y China se disputan la supremacía económica y militar que es la que determinará nuestro futuro, y al margen de la Unión Europea. Y tú mientras tanto “para atrás como los cangrejos”, queriendo volver al sistema feudal europeo. ¿A qué estás jugando? ¿En qué sería competitiva Cataluña en este mundo globalizado y al margen de la UE? ¿Cómo mantendrían los independentistas el estado de bienestar? Los cabecillas independentistas sois estafadores, estáis engañando al pueblo llano. ¿Para quién estáis trabajando? ¿Quién os paga? ¿No será que el futuro que queréis para Cataluña es ser un paraíso fiscal? Casi todas las élites de los Estados del primer mundo tienen su paraíso fiscal, menos la burguesía catalana… y española. Para este juego tan peligroso son necesarios muchos estómagos agradecidos, pero es requisito imprescindible que sean poco espabilados para no descubrir la trama.

En la Antigüedad, los griegos decían que la NATURALEZA es la porción de la realidad que podemos captar con nuestros cinco sentidos, pero que existe otra parte infinita de la PHYSIS que los hombres son incapaces de percibir. A esos fenómenos invisibles para el ser humano, pero que ellos aseguraban su existencia, les llamaron NOÚMENOS. Es lo que Kant denominó: “conocimiento racional puro” en oposición al “conocimiento sensible”.

 

Ese ejercicio de abstracción de los griegos antiguos fue el punto de partida primordial y esencial para el desarrollo de las Ciencias Naturales y Sociales, tal como las conocemos hoy día. Asegurar la existencia de los noúmenos alentó investigar lo que no se ve, pero que la razón insiste en su presencia, por ejemplo: las matemáticas, el magnetismo, la electricidad, las ondas, la electrónica, la fisión y fusión nucleares, la informática…

 

En Ciencias Políticas es difícil distinguir entre conocimiento sensible y conocimiento racional puropero también entre ideología y Ciencia. La clase dominante perpetúa su supremacía administrando las ideologías políticas, y la clase política legitima su estatus social disfrazando esas ideologías partidistas en Ciencias Políticas.

MIS IDEAS… 9

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Luis Perant Fernández

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