Cuando hablamos de la máxima norma que permite la convivencia entre los ciudadanos de un país, los que piensan con la cabeza de arriba, piensan en una Constitución. Pero, para los muchos que piensan con la cabeza de abajo, es diferente: le dan más importancia a los símbolos. Y puesto que lo importante es la convivencia, pues los símbolos son de capital importancia.

              Imaginemos que la Constitución de 1978 hubiese recogido estos cambios:

1º.- Una bandera diferente a la franquista, pero también a la republicana.

2º.- Capital de España en Lucus, o Emérita, o Híspalis, o Carthago Nova, o Tarraco…

3º.- Nombre diferente a la Guardia Civil.

4º.- Un himno nacional nuevo que no recuerde ningún pasado y con letras de esperanza y de futuro.

            A veces, una mano de pintura es suficiente para detener el óxido del pasado. Seguro que esta España sería diferente y de todos.

LA POLÍTICA ES UNA CIENCIA, Y COMO TAL, SE SIRVE DEL MÉTODO CIENTÍFICO PARA DESCUBRIR E INTERROGAR LOS FENÓMENOS SOCIALES, ECONÓMICOS Y POLÍTICOS DE UNA SOCIEDAD.

PARA ELLO, EL POLITÓLOGO HA DE SER OBJETIVO Y DESPOJARSE DE SUS PASIONES, INTERESES E IDEOLOGÍA.

META DIFÍCIL DE ALCANZAR PARA TODO MORTAL.

Arquitectura Política

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Luis Perant Fernández

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